Título: El misterio del cuarto amarillo
Autor: Gaston Leroux
Tapa dura, 286 páginas
Anaya, 1992
(1ª publicación en 1907)
Argumento
En El misterio del cuarto amarillo, como en todas las novelas policiacas, hay suspense, intriga y emoción. Los hechos suceden en una estancia del castillo del Glandier: el cuarto amarillo. La puerta está cerrada por dentro y la única ventana que hay tiene barrotes. ¿Quién ha intentado asesinar a Matilde Stangerson? ¿Cómo pudo entrar el criminal en ese cuarto? Y sobre todo, ¿cómo pudo salir? Ese es el principal misterio con el que se enfrentan la policía y el periodista Rouletabille, cuyas sospechas recaen sobre varios personajes. Y ese es también el enigma que atrae al lector desde las primeras páginas y le mantiene en vilo hasta la sorpresa final.
El autor
Gaston Leroux (París, 1868 – Niza, 1927) ha pasado a la historia de la literatura como uno de los pioneros de la literatura de misterio. Aunque ejerció como abogado durante tres años, pronto descubrió que su auténtica vocación era escribir y se dedicó a ello en cuerpo y alma.
Obras notables suyas son El fantasma de la ópera, El misterio del cuarto amarillo y El perfume de la dama de negro.
Reseña
Este libro me ha sorprendido para mal. Me esperaba mucho más y la verdad es que no terminó siendo para mí.
Plantea una trama muy interesante: un cuarto del que es imposible escapar. Sin embargo, ni la narrativa, ni la forma de Rouletabille de guiarse él y guiar a la justicia ayudan a que el interés de la historia no decaiga antes de llegar al final del libro.
Para empezar, tengo que mencionar que la narrativa del autor es algo densa para mi gusto. Estoy acostumbrada a leer literatura del siglo XIX, pero según la temática, el tipo de narrativa afecta en mayor o menor medida. En el caso de una novela histórica, puede entenderse, pero en una de misterio y detectives, es necesario que el lector esté atento a cada personaje y cada pista que se de y si la historia se hace pesada, al final se pierde el interés y el hilo de la misma. Eso fue lo que me terminó ocurriendo.
No conecté con ninguno de los personajes y al haber tantas incógnitas en el aire, los comportamientos tanto de la víctima como de su pretendiente me resultaban del todo absurdos. Es cierto que una vez llegas al final, atas cabos y entiendes sus motivos.
En cuanto a la trama, hay algo que me chirrió y es que si el joven Rouletabille sabía desde el principio quien era el culpable, ¿por qué se andó con tantos rodeos? Entiendo que quisiera asegurarse, pero para mí, fue extender la madeja más de lo necesario. Fue por eso, entre otros motivos, que no llegué a tener clara la resolución del caso.
Cabe destacar que el autor menciona a Sherlock Holmes de Conan Doyle, comparándolo con Rouletabille y dejando a su creación mucho mejor parada. Al parecer, no solo el protagonista era bastante engreído sino el propio autor.
Lo único que he sacado en claro es que no creo que vaya a seguir con el resto de casos de Rouletabille.









