Autora: Eva Weaver
Título: Todo lo que cabe en los bolsillos
Tapa blanda, 350 páginas
Espasa, 2013
Argumento
Mika hereda las marionetas de su abuelo, con las que entretiene a otros niños logrando que olviden las miserias del gueto de Varsovia. Para sobrevivir, pronto se verá obligado a hacerlo con los soldados y así sobrevive. Cuando se libera el gueto, las marionetas pasan a manos del soldado nazi Max y llegan con él a Siberia, salvándolo de la misma manera que lo hicieran con Mika. La nieta de Max heredará las marionetas después de la muerte de su padre. Años después las llevará a Nueva York, donde se encontrarán con Mika en su lecho de muerte.
Reseña
Una historia dura, nostálgica y psicológica en la que el ser humano es puesto a prueba y hace balance de sus constantes errores.
El libro, a diferencia de otros, nos cuenta una misma historia vista por sus dos personajes: un judío de Varsovia y un soldado alemán. Una historia con un nexo común: la marioneta de un príncipe.
En la primera parte del libro descubrimos la historia de Mika Herstein, un niño judío que vive junto a su madre y su abuelo. Nos cuenta como heredó el enorme abrigo de su abuelo, con cientos de bolsillos, donde esconder mil y una cosas, entre ellas las marionetas que utilizaba en sus representaciones. Mika heredará éstos y hará otros pequeños muñecos y pronto comenzará a entretener a los niños del orfanato, a los del hospital e incluso a los del propio gueto donde es trasladado con su madre, su tía Cara y la hija de ésta. Su ingenio hará que sobreviva al Holocausto pero, a cambio, vivirá experiencias muy duras que le harán curtirse antes de tiempo y sentirse un viejo incluso en plena adolescencia.
En la segunda parte, vivimos junto a Max Maierhauser los resultados de la victoria rusa sobre el III Reich y cómo él y sus compañeros viven en las mismas pésimas condiciones en las que mantuvieron al pueblo judío. El glacial frío, la escasa comida y el cansancio serán algunas de las razones por las que algunos mueran. Otros terminarán volviéndose locos ó desahogándose con amigos imaginarios como hace Max con la marioneta del príncipe, el regalo que aquel pequeño judío le dio antes de despedirse.
La tercera y última parte del libro nos trae al presente actual y cómo los descendientes de aquellos dos personajes han llegado a vivir su vida, cómo descubrieron la historia del príncipe y cómo investigan para saber qué fue de la otra persona que tanto marcó en sus vidas.
El libro es simplemente mágico. La historia es muy sencilla y tierna, y nos saca de vez en cuando alguna que otra lagrimilla. Una historia que, aunque no al pie de la letra, la vivieron miles de judíos y por ello no deja de ser tan emotiva y truculenta.

