LA AUTORA
Pilar de Arístegui nació en Bruselas y estudió en París, Madrid y Nueva York. Pintora y escultora, sus obras se encuentran expuestas en diversas colecciones y museos de España y el mundo, y ha participado en numerosas exposiciones nacionales e internacionales. Líder de diversas iniciativas de apoyo a proyectos y publicaciones en colaboración con ilustres personalidades del mundo del arte en España y América Latina, y autora de textos sobre pintura y diccionarios de arte, ha dictado varias conferencias, prestando especial atención al papel destacado de la mujer en la historia del arte.
SUS LIBROS

LA DIAMANTISTA DE LA EMPERATRIZ
Novela Histórica
Editorial: ZETA
Fecha de publicación: 10/02/2010.
Número de páginas: 448.
Precio: 10 €
Un viaje fascinante desde el toledo de Carlos V hasta la Italia renacentista.
La diamantista de la emperatriz cuenta la historia de una joven toledana del siglo XVI, hija de un maestro orfebre, que, tras sufrir una gran tragedia en su vida, se refugia en el trabajo para aliviar su dolor. Esta dedicación a la profesión heredada de su padre será la que le abrirá la puerta a la gran oportunidad de su vida, la oportunidad de vivir un sinfín de experiencias, aunque no todas serán buenas.

LA ROLDANA
Novela histórica
Editorial: EDICIONES B
Fecha de publicación: 22/09/2010.
Número de páginas: 464.
Precio: 21 €
Sevilla, siglo XVII, una ciudad resplandeciente en la que florecen las artes. De entre todos, una mujer destaca más que nadie: Luisa Roldán. Escultora sin par, obtendrá numerosos encargos de considerable importancia. Su afirmación como artista la lleva a requerir lo que ninguna mujer había logrado con anterioridad: ser nombrada escultora de cámara del rey. Su fama se extiende por todo el país y trasciende las fronteras. De Andalucía a Madrid y de allí, a través de una Europa convulsionada, a la remota Moscú. Un periplo emocionante y una fascinante historia de amor abrirán sus horizontes y su visión de la vida.
Esta novela narra la historia de una espléndida mujer y de su mayor pasión: la pasión de vivir.
ENTREVISTA
Usted da por hecho en su libro que la Macarena la hizo la Roldana y no su padre...Ideo una historia de la que sale ella vencedora, pero no tiene base científica sino pasional, aunque un profesor de Arte me dijo que era verosímil.
¿Por qué se fijó en la Roldana?Por lo poco que se ha escrito sobre ella. En las enciclopedias apenas dan diez líneas sobre su figura.
¿Y porque era artista como usted?Para mí fue fácil identificarme con ella, pero lo que me llevó a investigar fue lo poco que se sabía sobre ella. Luego he estado dos años pendiente de ella por su increíble personalidad.
Cuando se enfrentaba a una piedra a la que había que darle un rostro humano: ¿sufrió algo parecido al síndrome de la hoja en blanco?Seguro que lo sufrió, pero lo superó siempre con gran dignidad y talento, sacando lo mejor de ella misma.
La Roldana llegó a ser escultora de cámara de Carlos II y logró triunfar en una época en que a la mayoría de las mujeres se les negaba la educación. ¿Cómo pudo conseguirlo?Ella sí recibió una educación, aunque eso no era lo normal en su época. Aparte de esa instrucción, Pedro Roldán, su padre, era un gran imaginero y le aportó mucho. También fue alumna de Murillo y conoció a Valdés Leal. Todo eso, su inteligencia y a su talento hicieron posible su triunfo.
¿Instrucción es sinónimo de libertad?Sin duda. Todas las mujeres que han destacado en sus respectivos campos de trabajo durante los siglos pasados la tuvieron. Instrucción, en todos esos casos, fue sinónimo de libertad. Lo que nos da movilidad es precisamente la educación.
¿Sin un mejor sistema educativo no saldremos de la crisis en España?Desde luego que de esta crisis tan grave sólo saldremos por la formación y la educación. Un país sólo progresa con una educación adecuada, y más en un mundo tan competitivo y globalizado como el que tenemos ahora.
Leyendo su novela, se aprecia que la envidia ya era el pecado capital número uno en la época de la Roldana. ¿Tan poco hemos cambiado?Los arquetipos del ser humano no cambian tanto. Pueden cambiar las situaciones sociales, económicas, etc, pero el ser humano no. Por eso Shakespeare nos sigue atrayendo.
Los celos del marido de la Roldana y sus comentarios respecto a su trabajo o a su supuesta desatención hacia sus hijos, ¿la podrían haber llevado a la cárcel con la legislación actual sobre violencia de género?Si hoy en día se ve que los celos profesionales producen grandes conflictos, podemos imaginar el conflicto familiar desatado en pleno siglo XVII por una mujer como la Roldana, a la que le dicen que sus obras las tiene que firmar un hombre, a pesar de lo cual llega a ser escultora de cámara de un rey. Su marido también debió pasarlo mal porque tuvo que conformarse con ayudar en el taller. Luego, cuando vienen los problemas económicos, se recrudecen los conflictos porque, como dice el refrán, donde no hay harina todo es mohina.
¿Hay algo de la España del siglo XVII en la que vivió la Roldana que eche de menos en la España actual?Los valores: la familia, la amistad, la generosidad, la entrega a los demás. Una sociedad sin valores no se puede mantener. La gente que yo admiro no es la que tiene mucho dinero y poder, sino la gente que tiene capacidad para darse a los demás.
¿Y qué echa de menos de la Sevilla del siglo XVII donde nació ella?Me gusta mucho el sedimento de artes y culturas que hay en Sevilla. Me gusta el color, la sensualidad y el olor de la ciudad. Quizá lo único que echaría de menos de antes es la vistosidad de los galeones llegando de Indias.
¿Hay muchas «roldanas» en la actualidad en el mundo?Hoy en día las mujeres no tienen las dificultades del siglo XVII, pero estamos hablando del mundo occidental. Porque hay muchas mujeres perseguidas en otras áreas del planeta, por ejemplo, Shirin Ebadi.
En esa época ya había algunos ERE en España e incluso rebajas de sueldo a funcionarios como el «decretazo» del duque de Medinacelli para ahorrar gastos en la Corte...Tanto él como el conde de Oropesa tienen que tomar medidas drásticas e impopulares, reducción de las plantilas de funcionarios y del sueldo y aplazamiento del pago de la deuda.
Usted ha vivido en EE.UU., Francia, Suecia, Kenia, Italia y Filipinas. ¿En qué ganamos los españoles y en qué nos ganan ellos, según usted?Para el español el trabajo es importante pero también disfuta de la vida, de los amigos y la familia. Y creo que una de sus grandes virtudes es la improvisación, la capacidad de respuesta para aquello que no está programado. En lo que perdemos es en lo de trabajar en equipo, sobre todo con los países anglosajones.
Está casada con un diplomático, ¿la diplomacia es lo que hace a un país se respetado, o es la firmeza?Lo que hace ser respetado es tener las ideas muy claras, qué es lo que es beneficioso para tu país y defenderlo con la palabra y el diálogo.
¿A la diplomacia del apaciguamiento que España practica con Cuba o Venezuela le queda recorrido?Yo creo que con el respeto a las naciones es fundamental en democracia. Lo que no hay derecho es que uno diga lo que le dé la gana de nosotros y los demás tengamos que admitirlo.
(Entrevista realizada por Jesús Alvarez para el diario digital ABC el 12 de noviembre)
Usted da por hecho en su libro que la Macarena la hizo la Roldana y no su padre...Ideo una historia de la que sale ella vencedora, pero no tiene base científica sino pasional, aunque un profesor de Arte me dijo que era verosímil.
¿Por qué se fijó en la Roldana?Por lo poco que se ha escrito sobre ella. En las enciclopedias apenas dan diez líneas sobre su figura.
¿Y porque era artista como usted?Para mí fue fácil identificarme con ella, pero lo que me llevó a investigar fue lo poco que se sabía sobre ella. Luego he estado dos años pendiente de ella por su increíble personalidad.
Cuando se enfrentaba a una piedra a la que había que darle un rostro humano: ¿sufrió algo parecido al síndrome de la hoja en blanco?Seguro que lo sufrió, pero lo superó siempre con gran dignidad y talento, sacando lo mejor de ella misma.
La Roldana llegó a ser escultora de cámara de Carlos II y logró triunfar en una época en que a la mayoría de las mujeres se les negaba la educación. ¿Cómo pudo conseguirlo?Ella sí recibió una educación, aunque eso no era lo normal en su época. Aparte de esa instrucción, Pedro Roldán, su padre, era un gran imaginero y le aportó mucho. También fue alumna de Murillo y conoció a Valdés Leal. Todo eso, su inteligencia y a su talento hicieron posible su triunfo.
¿Instrucción es sinónimo de libertad?Sin duda. Todas las mujeres que han destacado en sus respectivos campos de trabajo durante los siglos pasados la tuvieron. Instrucción, en todos esos casos, fue sinónimo de libertad. Lo que nos da movilidad es precisamente la educación.
¿Sin un mejor sistema educativo no saldremos de la crisis en España?Desde luego que de esta crisis tan grave sólo saldremos por la formación y la educación. Un país sólo progresa con una educación adecuada, y más en un mundo tan competitivo y globalizado como el que tenemos ahora.
Leyendo su novela, se aprecia que la envidia ya era el pecado capital número uno en la época de la Roldana. ¿Tan poco hemos cambiado?Los arquetipos del ser humano no cambian tanto. Pueden cambiar las situaciones sociales, económicas, etc, pero el ser humano no. Por eso Shakespeare nos sigue atrayendo.
Los celos del marido de la Roldana y sus comentarios respecto a su trabajo o a su supuesta desatención hacia sus hijos, ¿la podrían haber llevado a la cárcel con la legislación actual sobre violencia de género?Si hoy en día se ve que los celos profesionales producen grandes conflictos, podemos imaginar el conflicto familiar desatado en pleno siglo XVII por una mujer como la Roldana, a la que le dicen que sus obras las tiene que firmar un hombre, a pesar de lo cual llega a ser escultora de cámara de un rey. Su marido también debió pasarlo mal porque tuvo que conformarse con ayudar en el taller. Luego, cuando vienen los problemas económicos, se recrudecen los conflictos porque, como dice el refrán, donde no hay harina todo es mohina.
¿Hay algo de la España del siglo XVII en la que vivió la Roldana que eche de menos en la España actual?Los valores: la familia, la amistad, la generosidad, la entrega a los demás. Una sociedad sin valores no se puede mantener. La gente que yo admiro no es la que tiene mucho dinero y poder, sino la gente que tiene capacidad para darse a los demás.
¿Y qué echa de menos de la Sevilla del siglo XVII donde nació ella?Me gusta mucho el sedimento de artes y culturas que hay en Sevilla. Me gusta el color, la sensualidad y el olor de la ciudad. Quizá lo único que echaría de menos de antes es la vistosidad de los galeones llegando de Indias.
¿Hay muchas «roldanas» en la actualidad en el mundo?Hoy en día las mujeres no tienen las dificultades del siglo XVII, pero estamos hablando del mundo occidental. Porque hay muchas mujeres perseguidas en otras áreas del planeta, por ejemplo, Shirin Ebadi.
En esa época ya había algunos ERE en España e incluso rebajas de sueldo a funcionarios como el «decretazo» del duque de Medinacelli para ahorrar gastos en la Corte...Tanto él como el conde de Oropesa tienen que tomar medidas drásticas e impopulares, reducción de las plantilas de funcionarios y del sueldo y aplazamiento del pago de la deuda.
Usted ha vivido en EE.UU., Francia, Suecia, Kenia, Italia y Filipinas. ¿En qué ganamos los españoles y en qué nos ganan ellos, según usted?Para el español el trabajo es importante pero también disfuta de la vida, de los amigos y la familia. Y creo que una de sus grandes virtudes es la improvisación, la capacidad de respuesta para aquello que no está programado. En lo que perdemos es en lo de trabajar en equipo, sobre todo con los países anglosajones.
Está casada con un diplomático, ¿la diplomacia es lo que hace a un país se respetado, o es la firmeza?Lo que hace ser respetado es tener las ideas muy claras, qué es lo que es beneficioso para tu país y defenderlo con la palabra y el diálogo.
¿A la diplomacia del apaciguamiento que España practica con Cuba o Venezuela le queda recorrido?Yo creo que con el respeto a las naciones es fundamental en democracia. Lo que no hay derecho es que uno diga lo que le dé la gana de nosotros y los demás tengamos que admitirlo.
(Entrevista realizada por Jesús Alvarez para el diario digital ABC el 12 de noviembre)