ELIZABETH YOUNG- Tu te lo has buscado.-.
Todo empezó con un «Sophy, tenemos que hablar». Así, después de años de noviazgo, desapareció Kit de mi vida… e hice entrar en ella a Dominic. De hecho, Dominic existe: coincidí con él en una fiesta, nos dimos los teléfonos y jamás llamó. No importa. Fue la solución perfecta en la fiesta de compromiso de mi hermana, cuando, para variar, mi madre me agobiaba con su angustia por mi futuro. Me inventé el novio perfecto: «mi» Dominic. Creí que lo tenía todo bajo control (y a mi madre, a raya) hasta que llegó la invitación a la boda de mi hermana. Y Dominic no podía faltar. Aún me pregunto por qué lo hice: recurrí a una agencia para alquilar un novio. Ahora sí que me había metido en un lío.ERICA ORLOFF- La clase de baile.-.
La vida de Cassie Hayes, editora de treinta y tres años, está a punto de convertirse en un infierno. No sabe cocinar (a menos que cuente hacer café, en lo que
es una experta) y no quiere saber nada de compromisos (que le pregunten a su ex marido). Pero ha llevado a un nutrido grupo de autores hasta la lista de best-sellers en la editorial para la que trabaja (cuando se digna ir a la oficina). Su objetivo más inmediato es conseguir otra novela del ganador de un Pulitzer convertido en ermitaño. Claro que irse a vivir con el ermitaño es una cosa... pero enseñarle a bailar música disco para que enamore a su ama de llaves mexicana va mucho más allá del deber. Cassie logra soportar la tortura sin cafeterías, sin teatros y con una playa inmensa como única diversión nocturna. Su otra diversión nocturna (practicar sexo telefónico con su autor favorito, el misterioso y muy británico Michael Pearton) está a punto de irse al garete porque, de repente, Michael insiste en conocerla personalmente. Añade un reportero sensacionalista en busca del artículo que le hará famoso y entenderás que Cassie esté al borde de un ataque de nervios.
es una experta) y no quiere saber nada de compromisos (que le pregunten a su ex marido). Pero ha llevado a un nutrido grupo de autores hasta la lista de best-sellers en la editorial para la que trabaja (cuando se digna ir a la oficina). Su objetivo más inmediato es conseguir otra novela del ganador de un Pulitzer convertido en ermitaño. Claro que irse a vivir con el ermitaño es una cosa... pero enseñarle a bailar música disco para que enamore a su ama de llaves mexicana va mucho más allá del deber. Cassie logra soportar la tortura sin cafeterías, sin teatros y con una playa inmensa como única diversión nocturna. Su otra diversión nocturna (practicar sexo telefónico con su autor favorito, el misterioso y muy británico Michael Pearton) está a punto de irse al garete porque, de repente, Michael insiste en conocerla personalmente. Añade un reportero sensacionalista en busca del artículo que le hará famoso y entenderás que Cassie esté al borde de un ataque de nervios.