Dicen que dudar es un síntoma de inteligencia, pero, cuando de hombres se trata, Libby se vuelve algo tonta. Por un lado está Nick, que con su pisito de soltero y su experiencia noctámbula es un tío genial para pasar buenos ratos, y qué ratos. Sólo que, cuanto más tiempo pasa con él, más le gusta.
Cuando una vieja escritora acostumbrada a mentir y una joven librera empeñada en saber la verdad se encuentran, regresan los fantasmas del pasado, los secretos de una familia marcada por el exceso, las cenizas de un incendio memorable y el perfil de un ser extraño que aparece y desaparece tras las cortinas de una mansión.


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