Reseña
Si el primero me hizo disfrutar de veras, esta segunda parte no se ha quedado atrás. El hecho de que se cite un montón de dioses griegos de la mitología podría ser un impedimento a la hora de llevar una buena historia, pero Angelini logra superar este problema con creces y transforma la historia en una de vida o muerte.
La protagonista, Helena, se enamoró en el primer libro de Lucas Delos, con cuya ayuda descubre quién es ella realmente. En este segundo tomo, descubre que su relación es del todo imposible y se encuentran en un tira y afloja que no les trae nada más que sufrimiento. Mientras tanto, Helena conoce a Orión, quien le ayudará a cumplir su misión para que todas las castas queden libres del castigo de las furias.
Sin embargo, ni los villanos ni sus intenciones son lo que parecen. La inocencia y el valor de los tres muchachos hará que lleven a cabo los planes del malo malísimo sin que él tenga que mover un solo dedo.
A lo largo de la historia, como habréis imaginado, se desarrolla un triángulo amoroso que va de la mano con el devenir de los personajes y que será de ellos. La acción es constante a lo largo del libro y la familia Delos y los más allegados de Helena harán lo imposible por protegerla. La vemos como una damisela en apuros, pues necesita ayuda constante para llevar a cabo su rol en la historia. Sin embargo, según avanza el libro, Helena irá tomando más decisiones y aceptando que, de forma inevitable, de ella dependen el resto de vástagos de los dioses.
La parte que más he disfrutado del libro es cómo se revela el por qué de los misteriosos sueños de Helena y que se despierte cómo lo hace, así como la aventura que vive en el Hades, llena de peligros, intriga y misterio.
Centrándome en los personajes secundarios: es una pena que Casandra ha quedado relegada en un segundo plano en la historia, pero también entiendo que cada uno tenga un rol y destaque según qué situación. Me ha llamado la atención tanto Automedonte, un esbirro que se las trae y que no dejará indiferente, tanto por sus poderes como por su resistencia a morir. También Héctor, por el giro de sus circunstancias y cómo estas no son impedimento para que se preocupe y esté cerca de los que quiere.
El final ha sido un poco de infarto porque no sabía en ningún momento qué iba a ocurrir con el trío y si alguno iba a morir o no, pero tengo que reconocer que la autora lo ha manejado muy bien y nos ha dejado en un enorme y odioso cliffhanger, a la espera del tercer y último tomo.

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