Autora: Raquel Campos
Título: La vidriera del duque
Histórica, Romance, Intriga
Tomo único
Tapa blanda, 313 páginas
Autopublicado, Amazon
A R G U M E N T O
Granada, año del señor de 1565 A la finca de la Vidriera, un lugar aislado y fascinante, llegará un misterioso caballero que cambiará la vida de todos sus habitantes. Luchará contra las injusticias que irá descubriendo y una joven de cabellos trigueños hará que su mundo se tambalee.
R E S E Ñ A
Ya he leído un par de libros de la autora por lo que no me resultaba desconocida en absoluto. Ella buscaba dos representantes para dar a conocer su libro y yo terminé siendo una de las ganadoras.
He de reconocer que he tardado más tiempo del que planeaba para leer esta novela y ha sido porque he estado muy liada entre presentaciones, poniendo al día la agenda, organizando nuevas citas y demás.
Esto no quiere decir que la historia no me atrajera. Todo lo contrario. Cada vez que retomaba la lectura, me sumergía en esta y no quería que nada me interrumpiera, pero para mi desgracia me he visto obligada a leerlo a ratos, como os digo.
El libro cabalga entre dos lugares, la finca de la Vidriera, en Granada, y la de Alponte, en Madrid, a mediados del siglo XVI. Ambas son propiedades de un duque que tiene cuatro hijos: García, Luis, Antonio (¿?) y Jimena.
El primero es todo un caso. El dinero que recibe lo despilfarra en el juego. Ha acabado los estudios y no sabe lo que quiere hacer con su vida.
Luis se ha marchado a una misión de la que nadie puede saber para no echarla a perder.
Antonio va a dedicarse a la carrera eclesial por lo que su padre Fernando no quiere involucrarle en las tareas de la finca.
Por último, Jimena vive con sus padres en Alponte y bebe los vientos por el mejor amigo de su hermano Luis, Alejandro.
Desde Alponte iremos conociendo los entresijos de la corte y las traiciones que cualquiera es capaz de hacer por conseguir dinero y poder. Además, también veremos florecer el amor.
«Lo que acababa de sentir era la atracción entre un hombre y una mujer. Algo tan cálido y hermoso que le había llegado al alma».
Por otro lado, la Vidriera albergará la mayor parte de la historia con sus intrigas y secretos. Una finca donde hay varios trabajadores que se encargan, cada uno con sus tareas, de mantener el horno en constante movimiento para crear magníficas piezas de cristal.
Entre ellos conoceremos a los areneros (Félix y Felipe), taladores (Marcos y su padre), el matrimonio que regenta la casa (Gerardo y Carmen), el administrador (Justo), el maestro vidriero y su hija (Bernart y Leonor) y Diego, un recién llegado que viene, recomendado por el duque, buscando nuevas perspectivas de trabajo.
«Con Leonor sentía que podía tenerlo todo. Se sentía cautivo en su presencia, atraído hacia su belleza y maravillado ante su inteligencia».
Aunque pueden parecer demasiados personajes a primera vista, la trama está muy bien desarrollada y cada personaje cumple su papel a la perfeccción. La prosa de la autora es muy buena. Se ajusta a los cánones de la época, tanto en la narrativa como en los diálogos. Algo que se deja disfrutar a las mil maravilllas.
La única pega que puedo ponerle a la historia es que hay un detalle que resulta bastante previsible. Además, también hay un par de equivocaciones con nombres cambiados que, aunque no dificultan la lectura, resultan un tanto molestas.
«Ambos se miraron en la distancia. Sus ojos bebieron de la presencia del otro. Estaban algo sudados por el calor del horno y sus ropas se adherían a sus cuerpos. A Diego se le secó la boca al ver cómo la tela de la blusa se había pegado de forma parcial a la piel de sus pechos».

¡Hola! ^^
ResponderEliminarNo lo conocía, gracias por la reseña, muy completa =)
¡Un abrazo! :P
No tiene mala pinta, no me importaria leerlo.
ResponderEliminarSaludos